¿Por qué la AIF?

El BIRF, mejor conocido como el Banco Mundial, fue creado en 1944 para ayudar a reconstruir Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

El éxito alcanzado en esa tarea llevó al Banco, al cabo de unos pocos años, a ocuparse de los países en desarrollo. En el decenio de 1950, ya resultaba claro que para obtener el capital necesario para crecer, los países en desarrollo más pobres necesitaban financiamiento en condiciones más favorables que las que podía ofrecer el Banco. Esa realidad llevó a la creación de la AIF en 1960.

Hoy, la Asociación es reconocida como una institución internacional que genera un efecto transformador imposible de equiparar con la acción individual de los donantes nacionales.

  • La AIF ofrece liderazgo frente a los desafíos mundiales. Desde su apoyo para lograr resiliencia ante el cambio climático, hasta la creación de empleo para la reinserción social de excombatientes, la AIF alienta a otros a trabajar en temáticas difíciles por el bien común y ayuda a hacer del mundo un lugar más seguro.
  • La AIF contribuye a la transformación. Ayuda a los países a encontrar soluciones que literalmente han dado una nueva configuración al panorama del desarrollo: desde las soluciones agrícolas ofrecidas a millones de personas de Asia meridional que enfrentaban la hambruna en la década de 1970 (con las que se cambió la historia), hasta su trabajo precursor en las áreas de alivio de la deuda y eliminación gradual de la gasolina con plomo.
  • La AIF llega para quedarse. Permanece en un país luego de que las cámaras se retiran, poniendo el acento en el crecimiento a largo plazo y en la capacidad para velar por la sostenibilidad de los resultados.
  • Cuando se ignora a los más pobres porque no son rentables, la AIF actúa. Brinda dignidad y calidad de vida, acercando agua potable, electricidad y baños a cientos de millones de personas pobres.
  • Hace del mundo un lugar mejor para las niñas y las mujeres. Trabaja para revertir milenios de discriminación de género velando por que las niñas asistan a la escuela, ayudando a las mujeres a acceder a financiamiento para emprender pequeños negocios y, en última instancia, ayudando a mejorar las perspectivas económicas de las familias y las comunidades.
  • Mediante el trabajo con el GBM, la AIF aporta un enfoque integral sobre el desarrollo. Ayuda a crear entornos propicios para el cambio, donde el sector privado pueda impulsar la inversión.
  • La AIF es además líder mundial en transparencia y se somete a las evaluaciones independientes más estrictas entre todas las organizaciones internacionales. Por ejemplo, en 2014, se ubicó por primera vez en la categoría más alta del Índice de Transparencia de la Ayuda, y obtuvo el cuarto lugar entre 17 organizaciones multilaterales. La AIF se encuentra también entre las únicas seis entidades que obtuvieron más de un 80 % en la calificación del nivel de información sobre proyectos.
  • De igual manera, en un estudio de 2014 efectuado por el Centro para el Desarrollo Mundial y Brookings Institution, se nombró a la AIF como uno de los prestadores de asistencia para el desarrollo de la comunidad internacional con mejor desempeño debido a sus bajos costos administrativos, sus flujos de ayuda más previsibles y el gran tamaño de sus proyectos en relación con los de otros donantes.
  • Asimismo, una encuesta realizada en 2015 por AidData entre funcionarios encargados de formular políticas de 126 países de ingreso bajo y mediano ubicó al Banco Mundial en primer lugar entre 56 donantes bilaterales e instituciones multilaterales en cuanto a su influencia sobre la determinación de los temas prioritarios en los países en desarrollo. El informe señala que el Banco Mundial actúa por encima de sus capacidades extrayendo más valor de su dinero.

En un contexto en que las finanzas de los donantes están sujetas a una fuerte presión, resulta aún más necesario que estos utilicen los canales multilaterales con mayor frecuencia y de manera más adecuada. El líder en esa área es la AIF.