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El ABC de la AIF: Enfoque comunitario sobre el desarrollo

La pobreza es mucho más que el nivel de ingreso: abarca también vulnerabilidad, exclusión, instituciones que no rinden cuentas, impotencia y exposición a la violencia para los pobres, entre otras cosas. En los países que reúnen las condiciones para recibir apoyo de la Asociación Internacional de Fomento (AIF, el fondo del Banco Mundial para los más pobres), el crecimiento de base amplia, el fortalecimiento de la capacidad y la protección de los grupos vulnerables son objetivos de desarrollo comunes. La AIF ha establecido una fuerte presencia en los sectores sociales, en los que ha introducido nuevos enfoques para poder afrontar mejor diversos problemas institucionales complejos, como las deficiencias en la gestión del sector público y el desarrollo institucional. (Descargar en formato pdf - inglés | francés)

DESAFÍOS

En los últimos 10 años, los países de la AIF han logrado avances significativos; sin embargo, en muchos de ellos el crecimiento ha ido acompañado de disparidades y de un aumento de la desigualdad, con regiones que han quedado rezagadas y grupos desfavorecidos dentro de los países.

Los sistemas de gobernanza inadecuados constituyen uno de los principales problemas para el desarrollo en los países de la AIF. El vínculo entre mala gobernanza y pobreza persistente es difícil de quebrar, dado que el desarrollo y el manejo de instituciones públicas eficientes representa un desafío de largo plazo para los Gobiernos. En particular, la debilidad de las instituciones gubernamentales y las deficiencias en la gestión de los recursos para el desarrollo son factores clave que contribuyen a que el acceso de los pobres a la infraestructura y a los servicios básicos sea desigual o nulo. La complejidad de este problema se ve agravada por la volatilidad de las condiciones que se observa en muchos países prestatarios de la AIF (en particular, en los Estados frágiles y afectados por conflictos), en los que la seguridad de las personas, la cohesión social, la estabilidad política y la actividad económica pueden ser inciertas e inestables.

Estos países presentan los desafíos más profundos para el desarrollo en el mundo actual. Tanto en las situaciones frágiles como en los sitios afectados por conflictos, los niveles de pobreza suelen ser altos y los resultados vinculados con el bienestar, magros. A menudo faltan la estabilidad y la cohesión social necesarias para el desarrollo, y con frecuencia no hay instituciones fuertes y legítimas que puedan abordar la pobreza y gestionar los conflictos. En estas zonas es más probable que resurjan los conflictos violentos, lo que conduce a un mayor empobrecimiento, el debilitamiento de la cohesión social y a una mayor erosión de las instituciones. El resultado puede ser un círculo vicioso de privación e inseguridad muy difícil de eliminar o modificar.

EL ENFOQUE DEL DESARROLLO IMPULSADO POR LA COMUNIDAD

El desarrollo impulsado por la comunidad (DIC) es un enfoque referido al desarrollo local que otorga a los grupos comunitarios (incluidos los Gobiernos locales) el control de las decisiones sobre planificación y los recursos de inversión. Es un instrumento potente y eficaz para empoderar a las comunidades y brindar servicios a poblaciones que de otro modo quedarían desatendidas. Es un enfoque singular porque se aleja de los planteamientos tradicionales sobre el desarrollo, enfocados en la asistencia a los Gobiernos centrales. Los programas de DIC se basan en los principios de transparencia, participación, empoderamiento local, respuesta ante la demanda, mayor rendición de cuentas ante los ciudadanos y fortalecimiento de la capacidad local. Al promover la toma de decisiones en el nivel local y poner los recursos bajo el control directo de los grupos comunitarios, se logra brindar servicios básicos eficientes y, cuando estas iniciativas se mantienen en el tiempo, se reduce de manera observable la pobreza, en particular en las poblaciones y las comunidades más desfavorecidas.

La experiencia muestra que, cuando se establecen reglas claras y transparentes y se brinda acceso a la información, capacidad adecuada y apoyo financiero, los hombres y las mujeres pobres pueden organizarse eficazmente para identificar las prioridades de sus comunidades y abordar sus problemas trabajando en colaboración con los Gobiernos locales y otras instituciones de apoyo. El Banco Mundial ha brindado respaldo al DIC en los países prestatarios de la AIF para ayudarlos a resolver diversas necesidades apremiantes, entre las que figuran el abastecimiento de agua y el saneamiento, la construcción de escuelas y puestos sanitarios, los programas de nutrición para madres y niños pequeños, los caminos rurales de acceso y el apoyo a las microempresas. El DIC ha resultado útil para responder ante situaciones de conflictos y fragilidad y luego de desastres, pues ha demostrado ser un método rápido, flexible y eficaz para restablecer los servicios básicos. En las situaciones de fragilidad y conflictos, también ha contribuido a regenerar el capital social y la confianza tanto dentro de las comunidades como entre estas y los Gobiernos.

En la actualidad, mediante 32 proyectos activos de DIC que ascienden a USD 2200 millones se brinda a apoyo a contextos y países frágiles y afectados por conflictos, de los cuales la región de África representa el mayor porcentaje: allí se llevan adelante 15 proyectos por un valor total de USD 1200 millones. Le sigue la región de Asia oriental y el Pacífico, a la que corresponde el proyecto nacional de DIC de Myanmar, de USD 480 millones.

RESULTADOS

Muchos programas de DIC que comenzaron como operaciones independientes de pequeña envergadura se han ido ampliando gradualmente hasta abarcar todo el país en el que se llevan adelante y han sido vinculados con las estrategias formales de descentralización de los Gobiernos. Estos proyectos han dado resultados positivos en diversos aspectos, entre los que se incluyen el bienestar económico (ingresos y consumo) y el acceso a los servicios. Asimismo, en los sitios que salen de conflictos, el DIC ha resultado eficaz para brindar rápidamente servicios y apoyo específico con el objetivo de generar empleos de corto plazo.

Un análisis de 17 evaluaciones rigurosas del impacto de iniciativas de DIC del Banco Mundial muestra que desempeñan una función en general positiva en la mejora de los niveles de vida o el bienestar de los hogares en la gran mayoría de los proyectos en los que se midieron los resultados, con efectos beneficiosos en la pobreza de ingresos, la focalización eficaz en la pobreza y la ampliación del acceso a los servicios, en particular en las áreas de salud, educación y agua potable. En otro estudio sobre proyectos de DIC en Asia oriental se observaron incrementos en los ingresos de las comunidades participantes. Asimismo, las evaluaciones de varias iniciativas de DIC de todo el mundo han mostrado que las inversiones de los subproyectos de infraestructura eran de igual o mejor calidad que las gestionadas por los Gobiernos locales u organismos sectoriales, y a menudo con un costo unitario menor. En un análisis realizado por el Grupo de Evaluación Independiente (IEG) del Banco, también se observó un incremento significativo en la matriculación escolar de las niñas de muchos países frágiles o afectados por conflictos como resultado de la incorporación efectiva de las cuestiones de género en las carteras de salud y educación y en los proyectos de DIC de estos países.

Resultados ilustrativos de proyectos de DIC ya finalizados financiados por la AIF

Entre 2010 y 2015, el Banco completó 90 proyectos de DIC financiados por la AIF. Con aproximadamente USD 7600 millones de la AIF se movilizaron unos USD 39 700 millones a través de las operaciones del Banco Mundial. Los proyectos abarcaron 51 países de las 6 regiones en las que trabaja el Banco. La mayor cantidad de iniciativas correspondió a la región de África, seguida por las de Asia meridional y la de Asia oriental y el Pacífico.

Estos proyectos abarcaron en total más de 164 000 subproyectos y beneficiaron a unos 176 millones de personas. Las tres áreas principales a las que se dirigían los subproyectos son las de generación de ingresos y creación de empleo; agua y saneamiento, y educación.

En lo que respecta a la generación de ingresos, mediante los proyectos de DIC se respaldó el desarrollo y la rehabilitación de obras de infraestructura económica cruciales (caminos, instalaciones para almacenamiento, etc.) y se financiaron actividades de capacitación,donaciones y otras formas de apoyo para el análisis de las cadenas de valor, el asesoramiento a pequeñas empresas y la construcción de centros de capacitación y escuelas de oficios, entre otras cosas.

En el sector de agua y saneamiento, los proyectos de DIC han permitido construir o rehabilitar unidades de abastecimiento de agua potable y utilizable en la vida diaria, así como letrinas y otras obras de infraestructura sanitaria para las comunidades. Gracias a estos esfuerzos, se incrementó el acceso al agua potable segura y se redujo el tiempo que los hogares dedican a buscarla. Las letrinas públicas contribuyeron a mejorar la higiene y las condiciones sanitarias de los habitantes de poblados rurales pobres. En el Segundo Proyecto de Desarrollo Comunitario y Mejora de los Medios de Subsistencia de Sri Lanka, las comunidades implementaron un total de 463 proyectos de abastecimiento de agua, lo que permitió reducir el tiempo que se destinaba a la recolección, mejorar la salud, elevar los niveles de saneamiento de la comunidad e incrementar el tiempo disponible para desarrollar otras actividades generadoras de ingresos. En Nepal, mediante el Segundo Proyecto de Abastecimiento de Agua y Saneamiento Rural, más de 1,1 millones de personas de las zonas rurales lograron mejorar el acceso al agua, dado que ahora solo tienen que hacer una caminata de 15 minutos ida y vuelta desde su casa para recoger agua.

En el sector de educación, con los proyectos de DIC se ha respaldado principalmente la construcción y renovación de instalaciones escolares (aulas, bibliotecas, habitaciones para el personal) así como el suministro de equipamiento escolar en establecimientos de todos los niveles, desde jardines de infantes hasta universidades comunitarias. Estos esfuerzos han dado lugar a un incremento en la matriculación y la asistencia en las escuelas, así como en el aprendizaje, en particular de las niñas. Una evaluación de impacto del Proyecto de Desarrollo Comunitario y Social de Nigeria y del Proyecto de Apoyo a los Gobiernos Locales de Tanzanía, por ejemplo, mostró la contribución de estas iniciativas al aumento en la matriculación y la asistencia en las escuelas.

En el sector de la agricultura, los proyectos de DIC han ayudado a construir infraestructura agrícola, como sistemas de riego, mercados, sitios de almacenamiento comunitario y mataderos, entre otras cosas. Diversas comunidades rehabilitaron sus sistemas de riego a través de subproyectos de DIC, lo que permitió incrementar el rendimiento de los cultivos en los países donde se implementaron. Los informes referidos al Proyecto de Desarrollo Comunitario y Social de Burundi mostraron que anteriormente los vendedores solían exhibir sus productos sobre pequeñas mesas de madera o sobre mantas extendidas en el suelo, pero que, gracias al nuevo mercado rural, con piso de cemento y tejado para protegerse de la intemperie, se había incrementado el número de vendedores en los días en que el mercado está abierto.

En el ámbito de la salud, los proyectos de DIC contribuyeron a reducir la malnutrición y a mejorar la atención materno-infantil. A través de diversos subproyectos, se crearon clínicas y centros de salud con salas de maternidad, lo que dio como resultado un aumento en el uso de las instalaciones de atención primaria de la salud. En Bolivia se incrementó significativamente la proporción de mujeres que reciben atención prenatal y de partos asistidos. A raíz del Proyecto de Desarrollo Impulsado por la Comunidad de Gambia, 109 640 hogares se beneficiaron con una intervención del sector de la salud. Se informó que un centro de atención sanitaria en el que se atendía solo una vez a la semana comenzó a recibir en promedio entre 200 y 250 pacientes al día. Esto contribuyó a ampliar el acceso a la atención sanitaria, en especial entre las embarazadas, las madres y los niños.

En el sector de transporte, los subproyectos de infraestructura pública (caminos, puentes y estaciones de autobús) permitieron mejorar el acceso de los beneficiarios a infraestructura y servicios socioeconómicos básicos (mercados, escuelas, centros de atención sanitaria), dado que se redujo el tiempo de viaje y el costo. En una evaluación de impacto realizada recientemente sobre el proyecto de DIC de la República Democrática Popular Lao (el Fondo para la Reducción de la Pobreza), se observó que se había logrado reducir entre un 25 % y un 50 % (según la estación del año) el tiempo que llevaba viajar desde las comunidades beneficiarias hasta las aldeas más cercanas.

Asimismo, en un estudio sobre el impacto de los subproyectos del Proyecto de Desarrollo Comunitario y Social de Burundi, se señaló que la distancia promedio a los centros de salud y las escuelas primarias se redujo de entre 5 y 10 kilómetros a menos de 5 kilómetros. Los proyectos de transporte también han permitido reducir el aislamiento de las zonas de producción agrícola y aumentar el volumen de productos que los agricultores transportan a los mercados. Además de respaldar los subproyectos dirigidos a brindar a las poblaciones más pobres acceso a servicios e infraestructura básicos, las iniciativas de DIC tenían como objetivo empoderar a las comunidades y consolidar su participación y su protagonismo en la toma de decisiones y el control de los recursos. En estas iniciativas se han incorporado componentes de fortalecimiento de la capacidad a fin de mejorar la habilidad de los equipos de facilitación de los proyectos y de los grupos comunitarios locales para administrar los recursos eficazmente como comunidad, a través del fomento de capacidades relativas a las adquisiciones, la contratación, la elaboración de informes y el desarrollo empresarial.

Factores que contribuyen a generar impactos positivos

Las medidas que contribuyen al éxito de los proyectos de DIC en la reducción de la pobreza y la ampliación del acceso a los servicios incluyen las siguientes:

• dirigir estratégicamente los recursos a las zonas pobres utilizando mapas de pobreza, los datos estadísticos nacionales más recientes u otras fuentes acordadas entre las principales partes interesadas;

• establecer un modelo de prestación de servicios más participativo e inclusivo, que permita a las comunidades tanto identificar sus propias necesidades de desarrollo como detectar a sus miembros más pobres;

• brindar servicios de facilitación y asistencia técnica adecuados y de calidad;

• fortalecer la capacidad de las comunidades para sumarse a estos procesos participativos y administrar directamente los recursos para el desarrollo;

• garantizar la transparencia en la selección de comunidades y subproyectos, y en la rendición de cuentas por el uso de los recursos del proyecto en el nivel comunitario;

• proporcionar durante varios años donaciones en bloque de montos suficientes para que se utilicen con fines económicamente productivos;

introducir flexibilidad en el diseño y la ejecución de los proyectos, de modo de poder adaptarlos más adecuadamente a las enseñanzas y las observaciones que vayan surgiendo a medida que la iniciativa madure.

El Banco Mundial respalda activamente la difusión y la mejora del enfoque del DIC mediante trabajos analíticos específicos, asistencia técnica a programas emblemáticos de DIC de todo el mundo, apoyo para el aseguramiento de la calidad mediante el intercambio de información y conocimientos, y desarrollo de las capacidades del personal, factores todos que pueden contribuir a generar un mayor impacto en la pobreza, el empoderamiento y la mejora de los servicios básicos en los países clientes.

ESTUDIO DE CASO: PROYECTO 1

Desarrollo inclusivo de las comunidades rurales en Afganistán

Programa Nacional de Solidaridad: 2003

DESAFÍO

Afganistán ha logrado avances políticos, económicos y sociales significativos tras la caída del Gobierno talibán en 2001. Desde entonces, el país ha celebrado cinco elecciones nacionales y ha establecido una sociedad mucho más abierta e inclusiva, en particular para las mujeres. Si bien aún se muestra volátil, el crecimiento económico alcanzó un promedio de 9,4 % anual en el período comprendido entre 2003 y 2012, lo que contribuyó a elevar el producto interno bruto (PIB) per cápita de USD 186 en 2002 a USD 688 en 2012. Los principales indicadores sociales también mejoraron. La tasa de asistencia a la escuela primaria se incrementó del 37 % al 57 % en 2007-11, mientras que la tasa neta de asistencia de las niñas subió del 29 % al 48 % en el mismo período. La cobertura de los servicios primarios de salud se multiplicó más de 8 veces en el período 2001-08, del 8 % al 68 %. El acceso a otros servicios también se amplió notablemente. El acceso a la electricidad se triplicó entre 2005 y 2011; el acceso al agua potable pasó del 27 % al 46 % en el período 2007-11, y el tiempo de viaje entre las principales ciudades, como Kabul, Kandahar y Herat, se redujo a una cuarta parte.

Sin embargo, las graves amenazas a la seguridad representan un desafío enorme para el progreso socioeconómico. Y a pesar de los logros alcanzados anteriormente, el país sigue siendo uno de los menos desarrollados del mundo. Las tasas de pobreza permanecían en el 39,1 % en 2013-14, con signos de creciente desigualdad. La gran mayoría de la población (cerca del 70 %) vive en zonas rurales, donde la tasa de pobreza es aún más alta, los índices de alfabetismo son más bajos y los servicios básicos, más escasos. Los problemas de la población rural de Afganistán se ven agravados por el hecho de que por debajo del nivel provincial no hay todavía instituciones gubernamentales (tal como las define la constitución nacional), lo que dificulta aún más la prestación de los servicios más básicos.

En lo que respecta a las instalaciones y los servicios locales, es imprescindible que el Gobierno adopte e implemente un enfoque más coordinado y multidimensional sobre el desarrollo, con el apoyo de la comunidad internacional de donantes. Este enfoque debe incluir tanto elementos dirigidos a mejorar la gobernanza en el nivel local como actividades de reconstrucción y rehabilitación, sumamente necesarias.

ENFOQUE

El Programa de Solidaridad Nacional (PNS), creado en 2003 y actualmente en su tercera etapa, es una de las iniciativas prioritarias y emblemáticas del Gobierno de Afganistán. En él se aplica un enfoque de DIC para abordar los problemas de gobernanza en el nivel local y respaldar la prestación de servicios básicos. El monto total de los compromisos que destinó la AIF a las tres fases de este programa asciende a USD 398 millones, y se han proporcionado más de USD 1600 millones a través del Fondo Fiduciario para la Reconstrucción de Afganistán, administrado por el Banco. El PNS tiene como objetivo establecer, consolidar y mantener consejos de desarrollo comunitario (CDC) que funcionen como instituciones eficaces para la gobernanza y el desarrollo económico local. Estos consejos tienen el mandato de identificar, planificar, gestionar y supervisar los proyectos de desarrollo de sus respectivas comunidades, con lo que generan un sentido de identificación y empoderamiento en sus miembros. Los CDC pueden formarse con aproximadamente un 50 % de participación femenina en cualquier comunidad que tenga un mínimo de 20 hogares. Sus miembros son elegidos por los residentes mediante el voto secreto. Estos comités están compuestos por entre 12 y 30 integrantes que desempeñan sus funciones durante un plazo establecido por el Ministerio de Rehabilitación y Desarrollo Rural (la entidad de ejecución del PNS), al cabo del cual son reemplazados por nuevos miembros elegidos mediante otra votación libre y secreta.

RESULTADOS

Desde 2003, gracias a este programa se han establecido CDC en más de 35 000 comunidades y se han respaldado las sucesivas rondas de elecciones de sus integrantes en más de 11 500 de estas comunidades.

En conjunto, a lo largo de las tres fases del PNS, los CDC han recibido unos USD 1600 millones en donaciones en bloque para financiar más de 89 600 subproyectos, de los cuales más de 79 000 ya han finalizado. Entre los subproyectos figuran inversiones en transporte (30 %), abastecimiento de agua y saneamiento (25 %), riego (26 %), electricidad (5 %) y otras obras de infraestructura de pequeña escala (14 %). Estas actividades generaron más de 52 millones de días de trabajo pagos para trabajadores calificados y no calificados.

Los CDC, establecidos en el 85 % de los poblados de Afganistán, han demostrado ser sumamente eficaces para ejecutar proyectos de desarrollo mediante la participación de las comunidades locales. “Los miembros de los CDC provienen de distintas partes de la comunidad, por lo que saben muy bien qué se necesita”, afirmó Sher Shah Shahid, de 41 años, exdirector del PNS en la provincia de Balkh. “Ninguna otra estructura es tan eficaz para identificar los problemas de los poblados y establecer prioridades. Son ellos los que mejor saben cómo ejecutar los proyectos de modo que sus impactos lleguen a la mayor cantidad posible de residentes”.

En la pequeña localidad de Kod-e Barq, en la provincia de Balkh, se construyó un canal de 963 metros de largo junto a un camino. Si bien aquí no hay grandes parcelas de tierra, los habitantes ahora pueden cultivar vegetales en sus pequeños jardines gracias al agua del canal. A través del PNS se proporcionaron AFN 3 millones (3 millones de afganis) para solventar la reconstrucción del canal, mientras que los pobladores de Tokhta y de Kod-e Barq aportaron más de AFN 300 000.

Este canal beneficia a 938 familias, según afirmó Homayon Ajam, gerente del PNS en la provincia de Balkh. Mohammad Anwar, de 57 años y habitante de Kod-e Barq, está muy contento de que se haya reconstruido el canal. “Antes, cuando el canal todavía no estaba pavimentado, la tierra absorbía la mayor parte del agua y no la dejaba correr hacia los arroyos vecinos”, contó Anwar. “Además, el agua tardaba entre dos y tres horas para llegar al vecindario. Pero ahora que el canal está pavimentado, nos llega rápido, en solo 20 o 30 minutos. El agua que trae el canal ya sirve para regar toda la vegetación aquí”.

El canal no solo ha hecho revivir la vegetación que rodea el vecindario, sino que ha vuelto las tierras de labranza a la vida. Los campos que habían permanecido sin cultivar debido a la escasez de agua ahora producen trigo para Kod-e Barq. Los residentes están contentos de ver que sus tierras producen cultivos nuevamente, lo que ha tenido un impacto positivo en la economía local.

El PNS también ha resultado eficaz para fortalecer la capacidad y empoderar a las mujeres en un país que aún se ubica cerca del extremo inferior del índice de desarrollo humano y muestra algunos de los peores indicadores sociales para las mujeres y los niños, que constituyen más de la mitad de la población.

En la mayoría de los casos, la mitad de las vacantes en los CDC se han asignado a mujeres, con lo que se les ha dado la oportunidad de participar en la toma de decisiones en sus poblados y de expresar sus opiniones. “El PNS ha brindado a las mujeres una oportunidad única para participar en el proceso de desarrollo a través de una plataforma avalada por el Gobierno, lo que les ha permitido por primera vez reunirse y debatir sobre sus prioridades de desarrollo en un marco formal, y lograr que sus preocupaciones se tomen en serio”, señaló Naseer Ahmad Durrani, del Ministerio de Gobierno, a cargo de la supervisión del PNS.

Atif Poya, miembro de un CDC de la provincia de Daikundi, dijo que ahora se toma más en cuenta a las mujeres en los asuntos de la comunidad. “Antes no tenían derecho a participar en los debates ni en ningún proceso de toma de decisiones”, afirmó. “En nuestras reuniones, ahora tenemos un 40 % de participación femenina y las opiniones de las mujeres se respetan al momento de tomar decisiones”.

En una rigurosa evaluación del impacto realizada en 2013 para cuantificar los resultados de la segunda fase del PNS en relación con el acceso a los servicios, la infraestructura y las empresas de servicios públicos; el bienestar económico; la gestión local; las actitudes políticas y la consolidación del Estado, y las normas sociales, se observaron resultados positivos notables para las mujeres.

La evaluación mostró que el proyecto permitió mejorar el acceso a la electricidad y al agua potable, tanto por haber reducido el tiempo que las familias destinaban a buscar agua como por haber incrementado el uso de fuentes protegidas. Se observó también un mayor acceso a la educación, la atención de la salud y los servicios de asesoría para mujeres, así como una mejora en las tasas de asistencia escolar y en la calidad del aprendizaje de las niñas.

Asimismo, la evaluación puso de relieve que el programa parecía haber mejorado las percepciones de los pobladores acerca de su bienestar económico. Las mujeres en particular tenían más probabilidades de expresar percepciones económicas positivas sostenidas, lo que constituye una prueba de las mejoras económicas, institucionales y sociales obtenidas por las mujeres a través de su participación en el PNS.

En la evaluación se observó también que las elecciones de los CDC parecían haber elevado el nivel de satisfacción de los pobladores con los servicios de gestión local y haber incrementado la prestación de tales servicios entre las mujeres, así como la proporción de mujeres que participaban en las asambleas locales. La conclusión de dicho estudio fue que el PNS crea un canal duradero para la representación de las mujeres, que persiste más allá de la finalización del proyecto.

ESTUDIO DE CASO: PROYECTO 2

Desarrollo local orientado por la demanda en el Proyecto de Desarrollo Impulsado por la Comunidad en Zonas Urbanas de Haití (PRODEPUR): 2008

DESAFÍO

El delito y la violencia representan graves desafíos para el desarrollo de Haití. Los barrios urbanos pobres del país han sido tanto víctimas como fuentes de conflictos explosivos que combinan factores de riesgo demográficos, socioeconómicos, institucionales y políticos. Las pandillas armadas de las principales zonas urbanas desfavorecidas (en particular las de la capital, Puerto Príncipe) han utilizado estos sitios como base para cometer secuestros y otras actividades delictivas. Las acciones perniciosas de esos grupos se extendieron a toda la capital y otros lugares, con las consiguientes pérdidas para el bienestar humano y la actividad económica, y dieron como resultado elevadas tasas de delitos violentos.

La violencia y la inseguridad de las zonas urbanas desfavorecidas de Puerto Príncipe en particular han socavado el proceso político del país, han avivado conflictos, han impedido la actividad económica, han generado costos para los residentes y las empresas, han incrementado la emigración a otros países y han perjudicado las iniciativas de desarrollo y reconstrucción posteriores al terremoto de 2010.

En parte debido a los delitos y la violencia, las condiciones de vida en Cité-Soleil, BelAir, Martissant y otras zonas turbulentas y empobrecidas de las ciudades haitianas se han clasificado entre las peores de toda América. Con elevados índices de desempleo y tasas de pobreza muy altas, la malnutrición prevalecía entre los habitantes.

El escaso acceso a agua potable y saneamiento en estos barrios marginales, así como la falta de recolección de residuos sólidos, amenazaban la salud de los pobladores y el medio ambiente. Había muy pocos establecimientos y servicios públicos, y la presencia de las instituciones estatales, incluso las que se ocupan de hacer cumplir las leyes, era incipiente.

ENFOQUE

En este contexto, se eligió el enfoque del DIC, que otorga a los grupos comunitarios el control de las decisiones sobre planificación y de los recursos para las inversiones en proyectos de desarrollo local, con el fin de ayudar a mitigar los conflictos y la violencia en el país y respaldar la estabilización en determinadas zonas marginales ampliando rápidamente el acceso a servicios básicos y a oportunidades para la generación de ingresos en las comunidades beneficiarias. La AIF ha comprometido USD 53,2 millones para el Proyecto de Desarrollo Urbano Impulsado por la Comunidad (PRODEPUR, por su sigla en francés). El PRODEPUR se implementó en 10 de 17 “zonas prioritarias” identificadas por el Gobierno en cinco municipios.

El Gobierno centró las intervenciones en las zonas prioritarias para generar estabilidad política restableciendo los servicios básicos y mostrando mejoras visibles para los residentes de estos vecindarios particularmente volátiles, que mostraban elevados índices de violencia y delitos. Las organizaciones comunitarias, mediante un proceso participativo, proponían, seleccionaban, ejecutaban y mantenían subproyectos que mejoraban el acceso a los servicios básicos y sociales. Mediante el proyecto también se introdujo un método flexible y participativo de demarcación para identificar las áreas de intervención, dado que las demarcaciones oficiales eran prácticamente inexistentes.

RESULTADOS

El PRODEPUR ayudó a mejorar las condiciones de vida de más de 270 000 personas (hasta febrero de 2015) respaldando diversas iniciativas comunitarias ya existentes dirigidas a ampliar el acceso al agua, la electricidad y los servicios de saneamiento. El programa también permitió mejorar los vecindarios gracias a la construcción de espacios públicos y la rehabilitación de calles y corredores, con lo que se conectó a los habitantes con centros de salud, escuelas y otros servicios brindados en comunidades cercanas.

En el marco de este proyecto se implementaron 493 subproyectos en áreas seleccionadas de Puerto Príncipe y otras tres ciudades. En respuesta al terremoto de enero de 2010, con financiamiento adicional, se dio inmediatamente prioridad a los subproyectos que abordaban las necesidades vinculadas con la recuperación posterior al desastre en las comunidades beneficiarias, como los subproyectos de entrega de efectivo a cambio de trabajo centrados en la remoción de escombros de los espacios públicos y la limpieza de las acequias de drenaje locales.

Estas actividades permitieron ofrecer trabajo temporario a más de 5000 personas de los vecindarios de Belair, Cité Soleil, Delmas y Martissant. Con el financiamiento adicional se solventó un nuevo componente (reparación y reconstrucción de viviendas) que contribuyó a la mejora de toda la comunidad, con inclusión de obras de infraestructura y servicios básicos que beneficiaron a unos 24 800 hogares urbanos.

A través del PRODEPUR también se brindó apoyo a subproyectos de infraestructura de pequeña escala y de generación de ingresos o productivos. Force d’Entraide Nationale pour le Développement (FENAD), una pequeña fábrica de ladrillos, es uno de los subproyectos ya terminados financiados por el PRODEPUR. Cuando FENAD inició sus actividades en 2010, carecía de recursos financieros y técnicos. En 2012 los responsables del PRODEPUR la consideraron un subproyecto prometedor que valía la pena respaldar, por lo que la empresa aportó más del 10 % de su capital accionario y recibió USD 20 000 en financiamiento. Gracias a la capacitación técnica y administrativa impartida en el marco del programa, los trabajadores y el personal jerárquico mejoraron tanto el producto como la gestión de la empresa.

Para 2015, FENAD había crecido hasta contar con 40 trabajadores de la comunidad y 50 trabajadores indirectos, vender 1500 ladrillos al mes y obtener hasta HTG 150 000 (150 000 gourdes haitianos, aproximadamente USD 3200) en ganancias mensuales. Estos números representan verdaderamente una historia de éxito para una empresa que comenzó con 10 trabajadores y vendía como mucho 150 ladrillos al día. En la actualidad, además de ser autosuficiente, FENAD también ha comprado sus propias tierras. “Trabajamos mucho, pagamos HTG 1 millón (unos USD 21 000) con las ganancias que obtuvimos”, dijo con orgullo Chevelin Nicolas, gerente de FENAD.

ESTUDIO DE CASO: PROYECTO 3

Desarrollo comunitario y local inclusivo en el Segundo Fondo de Reducción de la Pobreza de la República Democrática Popular Lao: 2011

DESAFÍO

A pesar del rápido crecimiento económico registrado en las últimas décadas, los niveles de pobreza de la República Democrática Popular Lao siguen siendo altos, en especial en las zonas rurales y en las minorías étnicas. La inclusión social y la prestación eficaz de servicios son temas destacados en los debates sobre desarrollo que se llevan adelante en el país.

Muchos ciudadanos que habían logrado salir de la pobreza en el pasado reciente han vuelto a caer por debajo de la línea de pobreza nacional debido a crisis económicas o vinculadas con el clima. Persisten aún diferencias considerables en las tasas de pobreza de distintas zonas geográficas y de los 49 grupos étnicos del país. La falta de infraestructura básica dificulta aún más salir de la pobreza en las comunidades desfavorecidas.

Por ejemplo, es difícil que los niños reciban educación si en el pueblo no hay ninguna escuela o no hay caminos para llegar a la escuela más cercana. También los pobladores tienen mayores dificultades para mantener sanos a sus niños si no hay ningún puesto sanitario cercano ni suministro de agua segura. En la actualidad, cerca del 19 % de los laosianos está desnutrido, y el 44 % de los niños de menos de 5 años muestra retraso del crecimiento.

ENFOQUE

El Fondo para la Reducción de la Pobreza (FRP) se creó en 2002 con el objetivo de mejorar el acceso a la infraestructura y los servicios básicos e incrementar su uso en las comunidades pobres a las que se dirigía el proyecto. Este objetivo se alcanzaría mediante procesos de desarrollo comunitario y local inclusivo, y a través del financiamiento de infraestructura social y económica básica, con especial hincapié en la sostenibilidad. La segunda fase del proyecto (FRP II) comenzó en 2011, y la AIF ha comprometido USD 36,6 millones para esta etapa.

El FRP II busca ayudar al Gobierno del país en sus esfuerzos por reducir la pobreza financiando obras de infraestructura comunitaria, fortaleciendo la capacidad local e incrementando la capacidad de las instituciones locales para utilizar procesos participativos de toma de decisión en la programación y gestión de los recursos destinados al desarrollo.

Cerca del 70 % de los beneficiarios del FRP II pertenecen a minorías étnicas. Al igual que en otros proyectos de DIC, a través del FRP II se proporcionan donaciones en bloque para obras de infraestructura terciaria de pequeña escala propuestas por los propios pobladores, a la vez que se consolidan y mejoran los procesos que permiten a los miembros de la comunidad y los funcionarios de los Gobiernos locales identificar las necesidades y abordarlas de manera transparente y responsable.

RESULTADOS

En septiembre de 2016, el número total de subproyectos ejecutados en el marco del FRP II superaba los 1900, y con ellos se habían beneficiado 650 000 personas de las zonas rurales del país, es decir, cerca del 10 % de la población nacional. Más del 90 % de las obras de más de 4 años de antigüedad realizadas a través de estos subproyectos están en condiciones aceptables o buenas, y las inversiones del FRP son en general tan o más eficaces en función de los costos que otras inversiones similares financiadas por otras fuentes.

Se realizó una evaluación del impacto aleatoria con métodos de investigación cuantitativos y cualitativos en la que se encuestó a unos 4400 hogares de cuatro provincias participantes en el proyecto, con el fin de evaluar los resultados en lo que respecta al acceso a los servicios y la percepción de la comunidad acerca de la participación y la gestión.

La encuesta final de este estudio, realizada en 2015, mostró resultados importantes en los poblados incluidos en el proyecto (en relación con los poblados de control), entre los que figuran la reducción de entre el 25 % y el 50 % en el tiempo que se requiere para llegar a la población más cercana (según la estación del año); el incremento de casi el 6 % en el acceso de los hogares a fuentes de agua protegidas durante la estación seca; percepciones más positivas sobre la calidad de la construcción de las escuelas, y una mejora de más del 9 % en la percepción de las comunidades participantes en el FRP acerca de su influencia en la toma de decisiones dentro del poblado. Muchos de estos resultados fueron particularmente sólidos entre el 40 % más pobre de los hogares de las zonas en las que se desarrolló el proyecto.

En julio de 2016, en respuesta a un pedido del Gobierno, se comprometieron otros USD 30 millones para financiar la tercera fase del FRP. Estos fondos permitirán ampliar algunos de los resultados obtenidos en las fases anteriores del proyecto. En la nueva etapa, la mayoría de los beneficiarios serán personas pobres de minorías étnicas que viven en zonas montañosas remotas con escaso acceso a la infraestructura.